Ingredientes
- Macarrones: 350g
- Tomates secos hidratados: 100g (hidratar en agua caliente durante 15 minutos)
- Ajo: 2 dientes
- Cebolla: 1/2 pequeña, picada finamente
- Crema de leche: 200ml
- Caldo de verduras: 100ml
- Queso parmesano rallado: 50g
- Albahaca fresca: Un manojo, picada
- Aceite de oliva virgen extra: 3 cucharadas
- Sal: al gusto
- Pimienta negra: al gusto
Preparación
Hacer la Salsa
En una sartén grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada y cocina hasta que esté transparente, unos 5 minutos. Agrega el ajo picado y cocina por 1 minuto más, cuidando que no se queme.
Agrega los tomates secos hidratados (escurridos) a la sartén y cocina por unos minutos para que se calienten y suelten su sabor. Si son muy grandes, puedes picarlos un poco con un cuchillo mientras se cocinan.
Vierte el caldo de verduras en la sartén. Deja que hierva a fuego lento durante 10 minutos para que los sabores se mezclen. Esto ayudará a reducir la salsa y concentrar los sabores.
Añade la crema de leche y el queso parmesano rallado. Revuelve constantemente hasta que el queso se haya derretido por completo y la salsa esté suave y cremosa. Prueba y ajusta la sal y la pimienta según sea necesario.
Cocinar la Pasta
Mientras se prepara la salsa, cocina los macarrones en abundante agua hirviendo con sal, siguiendo las instrucciones del paquete, hasta que estén al dente. Reserva un poco de agua de la cocción de la pasta antes de escurrirla.
Combinar y Servir
Escurre la pasta y añádela directamente a la sartén con la salsa cremosa de tomate seco. Mezcla bien para cubrir la pasta con la salsa. Si la salsa está demasiado espesa, puedes agregar un poco del agua de la cocción de la pasta reservada para aligerarla.
Retira del fuego y añade la albahaca fresca picada. Mezcla bien.
Sirve inmediatamente, adornando con albahaca fresca adicional y queso parmesano rallado (opcional).
Consejos
- Para un sabor más intenso, utiliza tomates secos en aceite. Asegúrate de escurrirlos bien antes de añadirlos a la salsa.
- Si prefieres una salsa más picante, añade una pizca de hojuelas de chile rojo a la sartén al cocinar el ajo.
- Puedes utilizar otros tipos de pasta en lugar de macarrones, como penne, fusilli o farfalle.
- Para una versión vegetariana, asegúrate de usar caldo de verduras.

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